
El Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, ha sido escenario de un descubrimiento alarmante con la aparición de más de mil indicios relacionados con crímenes graves. Este hallazgo ha sido respaldado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), quien ha manifestado su preocupación por la magnitud de los abusos detectados, entre ellos el reclutamiento forzado y el trabajo forzado.
La CIDH instó a una investigación exhaustiva y a sancionar a los responsables de estos actos, que violan los derechos humanos. El organismo subrayó la necesidad de una investigación basada en pruebas científicas y en una clara estrategia que identifique a las víctimas de este crimen organizado.
El hecho de que estas actividades se hayan mantenido durante tanto tiempo sin una respuesta adecuada de las autoridades ha sido calificado de alarmante. Aunque las autoridades como la Fiscalía de Jalisco y la Guardia Nacional ya conocían la situación, fue el colectivo Guerreros Buscadores quien reportó los primeros indicios del caso.
La CIDH también reconoció las reformas propuestas por la mandataria Claudia Sheinbaum Pardo, pero destacó que es fundamental garantizar que los derechos de las personas desaparecidas sean protegidos eficazmente.
La situación sigue evolucionando, con nuevas evidencias que continúan surgiendo, lo que aumenta la presión sobre el gobierno para que se dé una respuesta más efectiva a esta grave violación de derechos humanos.
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